Un final cotidiano

La noche termina. El día cálido, repleto de sonrisas y danza llega a su fin. Me gusta quién soy, lo que hago.

Falta una semana para estar en casa y sé que los días se apresurarán.

El mar, cotidiano ya, protegerá mi sueño.

Puedo escuchar los grillos y el viento ha alejado temores, calma.

Mañana, al cruzar el umbral de la puerta, saldré de esta habitación para continuar la vida, así de simple.

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