Vértigo I

Es difícil recuperar la escritura. El sol, el mar azul a lo lejos, las cintas de colores y las ventanas me distraen. Llevo el vestido verde de bolitas blancas, este atuendo que me hace sentir en otro tiempo, inevitablemente fuera de lugar.

Leo “El placer es el único vértigo que deseo prolongar” citado por allí, en la Divina Comedia (la bitácora). Walter Serner fue el dueño de esas palabras y se me quedan de eco, de pulso. Pienso en el vértigo que siento antes de una intervención, del temblor antes de traspasar el umbral para convertirme en Eutanasia por unos minutos. Luego me viene a la mente estos momentos que preceden el movimiento con la voz muda.

Aquí son las cinco de la tarde y deambulo por la casa huésped esperando que el día se dilate o se apresure, que el ocio se quiera productivo.

Creo que he sabido habitar Clownsenada, pero aún no estoy segura de saberme aquí en Ensenada, aún el mar es sólo paisa

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