Martes

Como anillo al dedo:

“Vuelves, de un invierno inducido, voluntario. Lleno el iris y la piel de vastas extensiones de tierra y aire. Vuelves, a la pequeña cueva, al nicho electrónico. Te será nuevo el ladrido nocturno, el sudor de mediodía, la cama estrecha. Reconocerás el cansancio y gastarás la lengua para explicar lo vivido, aceptando desde la primera exhalación que no hay retrato posible. Vuelves, llegas con el sol y los huracanes. Reposa a mi lado. Helénico, deja que pruebe las millas de sal y bañe sin sangre tu retorno.” E. P

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