Danzar con la mirada
Julio 25, 2008 at 1:13 (Privada (de la razón))
Cuando miro la danza, mi mente me engaña, empiezo a sentir que yo también bailo, que mi cuerpo cambia, los brazos crecen. La espalada se tuerce, juega. La pelvis salta, parece que los empeines ríen. Hoy, durante la función de danza que vi, me dejé llevar lejos. Saciada la mente de cuerpo, los movimientos se multiplican. Imposible dejar la butaca sin sentir que hemos bailado un poco. Luego viene la realidad y el caminar primigenio, pero queda ese brinco, convulsión, suelo extendiéndose bajo las piernas.
Busco maestra o maestro de danza, exigente, implacable, pero que tenga compasión y acepte a una alumna que será torpe, como un experiemnto: sol volviendo a la técnica graham… entonces yo diría que en este mundo todo es posible y diría muchas cosas con mi cuerpo lleno de excesos.