Enero 29, 2008
(Escribientes ellas, Palabras)
Hace un par de horas pedía al universo que algo sucediera, algo nuevo, fresco, especial. Lamentaba que mis días estuvieran sucediendo uno tras otro sin ningún provecho o extravagancia. Pide y se te dará: mi mamá estrena bitácora, y esta vez va en serio. Lo he leído too, río y me conmuevo. Se trata de su libre tren de pensamiento, una escritura fresca, nueva, especial, sin ataduras sintácticas, con confianza, como sólo una mujer sesentera puede relatar la vida. Me ha encantado. Agradezco.
Al fin los sesenta
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Enero 8, 2008
(Palabras, Transiciones)
Todo su cuerpo era una sonrisa.
Supo que moriría. Reconoció la hora exacta y precisa.
Cuando se tienen esas certezas el miedo desaparece.
Entonces atar nudos es un quehacer dulce.
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Diciembre 27, 2007
(Palabras)
Busco un poema o un breve relato que hable sobre la tierra, la tierra donde se siembra y donde se entierran los cuerpos. Quiero saber palabras que huelan a tierra, sin miedo.
Las invoco.
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Diciembre 3, 2007
(Palabras, Viajes, Vocativas)
Cuando voy a casa de mi abuela , respiro y camino la ciudad en la que nací. Mi propia vida, la que se lleva a cabo lejos de la sala fría o el antecomedor con la lámpara de vidrios multicolores, me parece irreal, frágil, ilógica. La casa de mi abuela se vuelve paradigma y las escaleras, las ventanas, el mantel; cada detalle de su estructura es el referente primigenio de mi vida. Qué perturbador es reconocer los gestos y las palabras, sentirme ajena y al mismo tiempo víctima de ineludible genealogía. Las enfermedades, las discusiones, las manías, todas se suceden una tras otra hasta que, cuando regreso a casa, no sé quien soy y sólo puedo adivinar que el tiempo pasa sin demasiado orden. He salido de esa casa oscura, fría pero perfecta en cada uno de sus contradicciones. Otro día, sola o acompañada, viva con quien viva, coma lo que coma, habré de volver a ella y todo detalle ajeno a su arquitectura será superfluo, como ha sido desde que tengo memoria. Le pertenezco, aunque me crea libre. Yo misma soy un mapa para recorrerla. Tras el portón de madera se han configurado mis filias y fobias. Cada visita, cualquier cambio, resultado de la renovación o el envejecimiento, son espejo de alguna modificación en mi propia historia, es mi retrato oculto, o mejor dicho, en ella puedo interpretar mi retrato: los botones de varias contando no se cuantas discusiones, el vestido de novia esperando en un armario destartalado, la cuna amarilla donde todos hemos dormido, los espejos tras las puertas cuyas manijas giran al revés, las etimologías encuadernadas, los tornillos oxidados anhelando el rescate, la alfombra percudida con geometría mágica, las planchas de hierro, la lámpara pesada que anuncia terremotos, los baños blancos, las cerraduras.
La casa de mi abuela es permanente, lo único permanente, la isla a la cual se regresará siempre, es la casa materna de la que hablan algunos flemáticos.
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Abril 15, 2007
(Palabras)
La pequeña Sun Li llevaba varias lunas tratando de comprender ese río de luces que atravesaba el jardín durante la noche.
Tras escuchar a los abuelos había quedado más confundida, la pequeña Sun Li no podía creer que se tratase de un ejército de insectos.
“Si son lejanos e inalcanzables los llaman astros,si iluminan nuestro caminar al río cuando no hay luna son luciérnagas”, se quejó ante la noche.
La pequeña Sun Li, sintió que las palabras y las distancias era algo que jamás comprendería.
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Abril 14, 2007
(Palabras)
Después de perder mi primera bitácora y darme unos meses de silencio, he vuelto casi desesperada. En vano los cuadernos apilándose junto a la cama; hay algo de íntimo y perfecto en la publicación dentro de la blogósfera.
Debo sufrir cierto exhibicionismo además de la creciente hipocondria pues vuelvo a las palabras aunque los días ya no rindan y demasiado pronto se haga de noche.
Añorado lector, he vuelto.
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